
El talento tecnológico vive un momento de máxima demanda. Desarrolladores, especialistas en ciberseguridad, consultores tecnológicos o perfiles de datos reciben constantemente nuevas oportunidades profesionales. Pero las decisiones de cambio ya no se toman solo por una mejora salarial: pesan tanto o más la cultura de la empresa, la flexibilidad o la posibilidad de trabajar en proyectos retadores.
Hablamos de un nuevo “contrato psicológico” entre empresa y persona empleada, en el que se valora:
La estabilidad y el proyecto a largo plazo.
El reconocimiento y la confianza en el día a día.
La capacidad de conciliar vida personal y profesional.
La posibilidad de seguir aprendiendo y de no quedarse obsoleto.
En ese contexto, construir una propuesta de valor clara, coherente y comunicada de forma honesta resulta clave para cualquier empresa del sector tech que quiera atraer y fidelizar talento.
Tabla de contenidos
Beneficios que ya no son opcionales en las empresas tech
Flexibilidad real y trabajo en remoto
La flexibilidad horaria y el trabajo en remoto han dejado de ser un “extra” para convertirse en un estándar mínimo en el sector tecnológico. Las empresas que no ofrecen cierto grado de autonomía en la gestión del tiempo quedan rápidamente fuera del radar del talento.
La flexibilidad no es solo teletrabajo: incluye horarios adaptables, posibilidad de conciliar con responsabilidades familiares o personales y una cultura de confianza basada en objetivos, no en presencia.
Desarrollo profesional continuo
La tecnología avanza a tal velocidad que las personas del sector tech necesitan actualizarse de forma constante. Por eso, los planes formativos y de actualización desde la incorporación se han convertido en un beneficio crítico: no se trata solo de cursos, sino de un itinerario real de aprendizaje vinculado a la evolución de la carrera profesional.
Los grupos tecnológicos que apuestan por centros de alto rendimiento o academias internas especializadas refuerzan de forma directa su atractivo para el talento más inquieto y exigente.
Cultura, liderazgo y propósito
En el sector tech, los mejores perfiles buscan empresas donde:
El liderazgo confía en las personas y no se basa en la microgestión.
Exista transparencia sobre la marcha del negocio, objetivos y retos.
Haya un propósito claro: para qué se construye tecnología y qué impacto tiene.
Las dinámicas de comunicación interna (como reuniones de estado de la compañía, espacios de feedback o evaluaciones 360) se han convertido en piezas centrales de esa cultura.
Compensación total y transparencia
Aunque el salario sigue siendo decisivo, el talento tech valora cada vez más el concepto de “compensación total”, que integra:
Retribución fija y variable.
Beneficios sociales y planes de retribución flexible.
Incrementos progresivos vinculados a desempeño y evolución profesional.
La transparencia sobre escalas salariales y posibilidades de crecimiento interno genera confianza, reduce incertidumbre y ayuda a construir relaciones más sostenibles entre empresa y personas empleadas.
Propuestas de valor que de verdad diferencian en el sector

Experiencia de empleado y sentido de pertenencia
Los beneficios tangibles son importantes, pero el diferencial está cada vez más en la experiencia de empleado: cómo se siente la persona en su día a día, qué tipo de relaciones establece con su equipo y hasta qué punto percibe que su voz importa.
Cuando los propios empleados describen la empresa como “un lugar donde te sientes como en casa” o “nuestra empresa, con un trocito de cada uno”, se está poniendo en valor un intangible potente: el sentido de pertenencia.
Reconocimiento, participación y voz en las decisiones
Sistemas internos de reconocimiento entre compañeros, espacios para proponer mejoras o mecanismos formales de participación en decisiones estratégicas son elementos que cada vez pesan más en la propuesta de valor.
Son prácticas que:
Refuerzan la motivación.
Impulsan la colaboración transversal.
Convierten a las personas en protagonistas, no sólo en ejecutoras.
Impacto real y proyectos con alcance internacional
Para muchos perfiles tech, la gran pregunta hoy es: ¿en qué tipo de proyectos voy a trabajar? Tener la oportunidad de participar en soluciones que se usan en múltiples países, con miles o millones de usuarios, es en sí mismo un beneficio profesional.
Los grupos tecnológicos internacionales que operan en distintos mercados y consolidan un portfolio de compañías especializadas ofrecen precisamente esa combinación: impacto global y profundidad técnica en áreas como software cloud o ciberseguridad.
Caso práctico: la propuesta de valor de Cuatroochenta como grupo tecnológico internacional
Un grupo tecnológico con impacto global
Cuatroochenta se define como un grupo tecnológico internacional dedicado a adquirir, desarrollar e invertir en compañías innovadoras de tecnología, conocimiento especializado y ciberseguridad. Sus productos y servicios de software llegan a más de 20 millones de personas usuarias, a través de más de 2.000 clientes en 32 países.
Eso significa que quien se incorpora al grupo no se suma a una única compañía, sino a un holding tecnológico que integra firmas especializadas en ciberseguridad (como Sofistic o MP Services), soluciones cloud, facility management, ERP, e-learning o ticketing, entre otras.
En este contexto, la página de empleos de tecnología en Cuatroochenta no es solo un listado de vacantes: es la puerta de entrada a un ecosistema donde conviven proyectos de software a medida, soluciones SaaS y servicios de ciberseguridad avanzada.
Beneficios concretos: flexibilidad, desarrollo y crecimiento profesional
La propuesta de valor de Cuatroochenta combina los beneficios que el talento tech considera ya imprescindibles con iniciativas propias que refuerzan la experiencia de empleado:
Flexibilidad horaria y posibilidad de trabajo en remoto, facilitando la conciliación.
Plantilla joven, con una media de 35 años, lo que se traduce en equipos dinámicos y orientados a la innovación.
Transparencia y participación, a través de status semestrales donde se comparte la situación de la empresa.
Planes formativos y de actualización desde la incorporación, apoyados en su propio Centro de Alto Rendimiento en formación tecnológica.
Sistema de reconocimiento interno 480Coins, que pone en valor el trabajo bien hecho y el apoyo entre compañeros.
Garantía de crecimiento profesional, con escala salarial y incrementos progresivos vinculados a la evolución de la persona.
Retribución variable y otras medidas de conciliación, desconexión digital y promoción interna.
Todo ello se enmarca en un entorno “dinámico, inspirador e internacional” en el que se buscan personas apasionadas, responsables y motivadas para formar parte de equipos enfocados a la calidad y la mejora continua.
Cultura “Great Place to Work” y Best Workplaces
Más allá de los beneficios concretos, la reputación como lugar para trabajar se ve reforzada por reconocimientos externos. Cuatroochenta:
Se sitúa entre las mejores empresas para trabajar en España en 2024 dentro del ranking Best Workplaces, con un nivel de confianza del 82%.
Ha obtenido de forma continuada la certificación Great Place to Work®, lo que avala su cultura organizacional y su experiencia de empleado.
Estos sellos reflejan una apuesta sostenida por políticas que sitúan a las personas en el centro: desde la conciliación y la flexibilidad hasta la participación y la escucha activa (encuestas de clima, evaluaciones 360 y planes de mejora posteriores).
En conjunto, la propuesta de valor de Cuatroochenta demuestra cómo un grupo tecnológico internacional cotizado en BME Growth puede competir por el mejor talento combinando crecimiento empresarial, innovación tecnológica y una cultura centrada en las personas.


